Este artículo tiene como objetivo explorar —mediante un análisis cualitativo que recurre a la entrevista como herramienta y recupera algunos elementos del microanálisis— cómo ha sido representada históricamente la población afrodescendiente en general y de la región de la Costa Chica del estado de Guerrero, México, en particular. A la par se reflexiona sobre la manera en que tres comunidades del municipio con mayor población se auto adscriben afrodescendientes y retoman, o no, algunos elementos de dicha representación estereotipada para relacionarse con otros grupos étnicos. Estas comunidades son Cuajinicuilapa, cabecera municipal, San Nicolás y El Pitahayo. La población afrodescendiente ha sido designada, a partir de un proceso histórico marcado por la colonialidad, desde una visión estereotipada y jerárquica; a su vez, se constata que la población despliega una serie de construcciones de sentidos y discursos para definirse en determinados contextos. Por lo tanto, las personas no permanecen inmóviles frente a tales designaciones, se reapropian de dichas construcciones estereotipadas y las representan ante otros grupos étnicos —mestizos o indígenas—, a la vez que reproducen los discursos estereotipados sobre la población. El artículo se centra particularmente en los estereotipos que construyen hombres afromexicanos sobre las mujeres afromexicanas.