En toda la América indígena, los festines colectivos resultaron eventos de sociabilidad de primer orden. Las borracheras fueron en Chile una de las principales dificultades afrontadas por los misioneros cristianos para convertir a los nativos, también las autoridades civiles y militares las consideraban peligrosas porque podían generar rebeliones y levantamientos. La venta de alcohol a los indios fue tradicionalmente rechazada hasta que, en ocasión del Parlamento de 1793 y tras recabar varias opiniones, el gobierno español decidió incentivar el comercio de bebidas alcohólicas con los indígenas ¿Por qué quienes tradicionalmente se habían opuesto a la introducción de alcohol en la frontera ahora, en abrumadora mayoría, la avalaban y recomendaban con énfasis? A través de diversas fuentes, que incluyen las opiniones solicitadas a varios actores coloniales, trataremos de contestar esta pregunta examinando la situación económica de la frontera penquista hacia fines del siglo XVIII, cuyos avatares explican en buena medida las reacciones de los interesados.