En 1973, Hugh Ellis-Rees abandonaba la presidencia de la asociación, que había alcanzado cierta estabilidad durante la última década. Corrían vientos favorables, ya que los cambios políticos que en ese momento se perfilaban en España iban a facilitar la labor de la institución. Y es que el final del régimen de Franco trajo consigo una coyuntura más propicia para el desarrollo de las relaciones hispano-británicas. Por un lado, la transición española a la democracia fue vista con buenos ojos por la opinión pública del Reino Unido. Por el otro, los servicios diplomáticos españoles se adaptaron a las nuevas circunstancias, renovando parcialmente su personal. Al morir el dictador, el entonces embajador español en Londres, Manuel Fraga Iribarne, regresó a Madrid para asumir responsabilidades de gobierno, siendo remplazado interinamente por su tocayo Manuel Gómez Acebo. A partir de 1976, el aristócrata Luis Guillermo de Perinat se puso al frente de la Embajada para afrontar el reto de transformación que los tiempos exigían. En este contexto, la sociedad continuó progresando con firmeza....