scholarly journals Mujeres pioneras en el cine experimental y el video arte argentino

Author(s):  
Eleonora Vallazza

El presente ensayo indagará sobre el rol protagónico de mujeres realizadoras, programadoras y curadoras de cine experimental y video arte argentino. Se analizarán los trabajos tanto en la realización de obra audiovisual como también en sus facetas de programadoras de salas, museos, centros culturales, que han dedicado espacios a la difusión del audiovisual experimental argentino. Si bien se nombrarán varios casos, se analizarán puntualmente los momentos históricos de gestación y consolidación del cine experimental y video arte en Argentina. Un punto en común, más allá de los diversos contextos políticos y culturales, es el activismo de estas realizadoras en relación a los derechos de las mujeres en el medio audiovisual. Los nombres y casos de mujeres desatacadas en ambos son los siguientes. Marie-Louise Alemann, una de las pioneras del cine experimental, formó el “Grupo Cine Experimental Argentino” en la sede del instituto Goethe y estuvo a cargo de la programación de la Cinemateca entre 1979 y 1985, espacio donde se podían ver y debatir los films de Rainer Werner Fassbinder, Alexander Kluge, Edgar Reitz o Wim Wenders. Nació en Alemania en 1927 y se radicó en el país en 1949. Se desempeñó como fotógrafa, periodista, actriz teatral y artista plástica y hacia 1967 –cuando la dictadura militar de Juan Carlos Onganía comenzaba a cercar al Instituto Di Tella– participó junto a sus amigos Walter Mejía y Narcisa Hirsch de un happening en la puerta de la sala donde se estrenaba Blow Up, de Michelangelo Antonioni. Aquella intervención en la vía pública fue documentada por Raymundo Gleyzer, en lo que se considera fue una de los pocas coincidencias entre lo que por entonces eran las vanguardias políticas y estéticas. Narcisa Hirsch, pionera del cine experimental argentino, participó del mismo grupo. El cine “es solo luz proyectada, movimiento puro” sostenía vehementemente Narcisa Hirsch en una entrevista (Paparella, 1995: 34). Retomando una de las premisas básicas del modernismo pictórico. Hirsch proponía concentrarse en la propia esfera de materiales y significación del cine como medio; en su “esencia”. El cine experimental presentaba su propia materia, construía su objeto sin ningún tipo de intención narrativa o diegética. Por el lado del video arte, en otro contexto histórico y cultural, fuertemente ligado a los avances técnicos y a la masividad de las cámaras videograbadoras, analizaremos el caso de Graciela Taquini. En relación a la figura de Graciela Taquini, se puede mencionar que ha sido y continúa siéndolo hasta hoy, una figura clave en la difusión y exhibición del video arte argentino. Es una artista y curadora argentina que ha desarrollado la mayor parte de su producción artística en el área del video experimental monocanal. Sus obras han recibido diferentes premios, entre ellos el Premio de la Asociación de Críticos de Arte de la Argentina al mejor guion, el Primer Premio del Festival Videobrasil, y en 2005 el Premio a la Acción Multimedia, Asociación Argentina de Críticos de Arte. Ha sido apodada "la tía del videoarte argentino" por su temprana participación e interés en dicha disciplina. En 2012 recibió la Premio Konex de Platino en Video Arte. Es miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes. Finalmente, y en relación al uso de los nuevos medios, se reflexiona sobre un grupo de mujeres realizadoras y gestoras culturales dedicadas al cine y video experimental, se mencionará el caso de AREA Asociación de realizadores experimentales audiovisuales. Si bien no es un grupo exclusivamente femenino, cuenta con una comisión de género en el que la problemática de la mujer en el cine y en el audiovisual experimental es ampliamente abordada, en un contexto contemporáneo.

1967 ◽  
Vol 20 (3) ◽  
pp. 28-31
Author(s):  
Max Kozloff

Author(s):  
Edgar Reitz ◽  
Alexander Kluge ◽  
Wilfried Reinke

This chapter details the coauthored 1965 essay “Word and Film” by Alexander Kluge, Edgar Reitz, and Wilfried Reinke, which was originally published when all three taught at the Ulm School of Design's trailblazing film department. Words can interact with film in a hundred different ways. Add to this the diversity of conceptions of film. For every one of these conceptions, for every kind of literary expression, the issue presents itself differently and demands a different answer. Walter Hagemann argues that film does not raise any new questions, “because it does not speak a new language; rather it conveys the old language through a new medium. This is the real reason for the backlash which the language of film suffered with the advent of sound.” The authors of the essay then recognize the need to examine how the old language relates to the old film, how new forms of language available today relate to new concepts of film, and how the interplay of word and film may produce new, nonliterary forms of language.


Author(s):  
Ludovico Longhi ◽  
Valerio Carando

<p>Michelangelo Antonioni (Blow-Up, 1966) traduce las formas literarias de Julio Cortázar (Las babas del<br />diablo, 1959), extremadamente visionarias, en una interrogación sobre las posibilidades epistemológicas<br />del lenguaje cinematográfico.</p><p>Michelangelo Antonioni (Blow-Up, 1966) translated Julio Cortázar’s literary and visionary forms (Las<br />babas del Diablo, 1959) in a quest on the epistemological possibilities of movie language.<br /><br /></p>


Author(s):  
Cláudio Furtado

A análise aproxima a filmografia de Michelangelo Antonioni, principalmente os filmes Blow-up e Profissão repórter, com a arquitetura contemporânea através do pensamento do diretor e dos arquitetos do Team 10. O tratamento cromático dos filmes, assim como o despregamento das imagens com o enredo são similares às posturas do grupo de arquitetos que procuram uma nova linguagem para arquitetura. O estudo visa ampliar a abrangência da visão do arquiteto através da apropriação de processos de produção cultural de outras áreas.


2020 ◽  
Vol 16 ◽  
pp. 57-69
Author(s):  
Manuela Partearroyo

This paper would like to analyse two films, The Elephant Man (David Lynch, 1981) and Blow up (Michelangelo Antonioni, 1966) and one classic myth, Mary Shelley’s Frankenstein, through the very poignant figure of the voyeur. We will investigate this observer of the unnamable focusing on two characters, two eyewitnesses: the scientist who discovers John Merrick and the photographer who becomes obsessed with finding a corpse in an amplified picture. Both these voyeurs seem to be in search of the bewitching and sublime darkness that lies within, a search that in a way is inaugurated by the Promethean doctor at the break of Modernity. The corporeal distance between monster and voyeur creates the unbearable morbidity that devours our gaze. And at that exact point, the figures are reversed and the voyeur becomes the actual monster. Soon enough, we discover that their perspective as voyeurs becomes ours, because through the cinematic experience the spectator becomes witness of the crime, part of the freak show, morbid viewer of the abject. Lynch and Antonioni, together with Shelley’s creature and creator, put the question of the body through a microscope and dare us spectators to look inside, to find the morbidity of truth and the limits of art.


1967 ◽  
Vol 20 (3) ◽  
pp. 28-31 ◽  
Author(s):  
Max Kozloff

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